jueves, 14 de marzo de 2019

La mediocre paz del abandono


“extraño el dramatismo la fe ciega la certeza
extraño los días en la fragilidad de lo preciso
extraño no estar atrapado en la belleza”
R. Harris

atraviesas la mediocre paz del abandono que tiñe la memoria
que la borda y divide y la amarra a otros silencios
que la prende pocas veces con dulzura

y te acorralan las palabras como antes
te muerden en la sombra empujándote a la luz

pero escapar no fue salvarse escapar
fue solo la excusa y ahora ya no hay senderos
sin esta paz absurda de la que no logras liberarte

es que al final extrañar arder en la oscuridad
duele menos que un verso
quema menos que un poema o una prosa
mucho menos que un cuento

es que al final extrañar el alma sin gritar
siempre será menos triste
que cualquier inútil intento de literatura

Ronald Harris
22 de febrero de 2019

Muñeco de loza

“Alcancé a coserme la lengua,
antes de que te convirtieras
en una gran mancha de tinta sobre la cama”

Mirna Estrella Perez – muralesdevidrio

Tracé este boceto mío sobre el miedo: es tan fácil sentir miedo, obligarnos la careta y dejar que la mentira se nos pudra entre los dientes, tan dulce y elegante. Aprendí a llamarme por un nombre insoportable. Pinté nuestro mural con arabescos exquisitos. Amarré mis dedos más rebeldes a la espalda; los escondí mejor que el travestí más avezado, y sentí placer con ello hasta la náusea. Le pregunté a tu reflejo si era lo que querías, y me dijiste que la sinceridad no es una trampa, pero yo ya no quiero llorar; el maquillaje es demasiado caro.

Ronald Harris
18 de Noviembre de 2008

jueves, 14 de febrero de 2019

No hay primavera suficiente

no hay primavera suficiente para este invierno que dejó tu boca
ni estaciones de alegría para desaparecer unos momentos
mientras las aves te huyen y mi sombra las cobija

comienza el solsticio mientras enumeras la catástrofe
se que llueve en algún lugar cuando el sol te huye
y se opacan de dulce niebla las estrellas
una vez roto el coito y seca la saliva

los insectos vienen a mirarme con ternura las tardes que no llegas
y este gusano ebrio de ti me hurga las tripas para ahogar
el hambre de perderte una vez más
y otra vez más
o nunca más

sueño con niños que crecen en los brotes
de aquel enorme ciruelo que cortó mi infancia

porque no soy un hombre del todo entre sus raíces
apenas el hábito inútil de intentar penetrar tu alma
cuando no me miras


Ronald Harris
14 de febrero de 2019

miércoles, 13 de febrero de 2019

Dios en el cristal

Terminará Dios por fin su precipicio, sumergiéndose en el cristal de lo que tiembla, hundiendo el brazo, el hombro, la poderosa espalda por completo, en aquel reflejo que se agota sobre tu rostro; y de la profunda oquedad donde ya no brilla el deseo, sacudirá las horas que conviven con la ausencia. 

Apoderarnos del odio, no sucumbir cuando nos grita. Amar aun en el destierro y caminar, caminar, caminar recordando cada paso, caminar sin huir pero distante, mirando cómo queda descrito el mar en la pisada, como una instantánea feroz de la alegría. Caminar hasta que el camino nos desarme la pisada, osea al mar, osea a tu rostro. Caminar y en algún paso, lograr un salto, y mirar el precipicio, y contemplar a Dios, bostezando.

Pero no era Dios en el cristal. Ese Dios que miras y no que vuelve. Ese Dios acurrucado sucumbiendo a su designio. Ese Dios que te llama por otro nombre. Ese Dios que te grita. No, no eras Él. No eras. Y es que al final cada sueño tiene una vigilia que lo espera. Tú eras la mía y un poco el insomnio; un solitario oasis de fuego, en mitad del frío infinito en donde vagan las estrellas. 

Ronald Harris
12 de febrero de 2019

martes, 12 de junio de 2018

Románticos inconexos


(a ti, que no tienes idea de que eres tú)

suprimir del invierno la quimera que practicas como verbo
ese resplandor de abejas besando tus flores de adivina 
cuando tu cabello rojo y rotundo como la venganza 
brilla en la impotencia muda de mi silencio
como un destello de bestias milagrosas 
rumiando las edades que vigilas 
y a las que temo sin saber

se que Dios te visitó cuando soñaba con estos versos
hablándome con atardeceres degollados
del lugar donde guardaste para mí tu sonrisa

yo se que él te mostró mis heridas
mientras susurrando me daba una palabra
aun la guardo cuando presiento el laberinto donde me escondes

y también se aunque no quiera
que al final de cualquier todo o nada
nos visitará otra vez la sombra de sabernos diferentes
y que solo un día después de nosotros

vendrá sol

Ronald Harris
11 de junio de 2018

lunes, 3 de julio de 2017

Pecados Capitales

Lujuria
¿Soñarán acaso, los ángeles eunucos (cuando les tocas el ala austera e irreflexivamente, ellos abrazan tus piernas de dios suaves y poderosas, como el tronco de un árbol visceral donde la hiedra sustenta su desidia), con la tibia savia de tu sexo Señor?

Ira
¿Y qué harás cuando te pregunte por el azufre incandescente de tu llanto, ese que sólo la mujer de Lot alcanzó a ver, antes que la primitiva sal de tu ira saciase el pueril argumento
de su inocente curiosidad?

Soberbia
¿Qué nombre dar al dantesco escenario de tus tardes (esas irrepetibles e inolvidables tardes), cuando tu espíritu de artista universal, de megalómano de la nostalgia pura, se deja caer sobre los tristes hombros de este miserable humano que soy; apenas ojo que se sobrecoge ante un cielo que se muere?

Gula
¿Después de qué innoble clavo tu apetito sangriento se vio saciado de la sangre aquella que fue tuya? ¿O no fue sino hasta la lanza, que de agua bañó la tierra oscura, cuando tus ojos se cerraron de placer, sabiendo que tu hambre jamás padeció de esa extraña enfermedad
que es el remordimiento?

Pereza
Y cuando duermes, echado sobre las cabezas inconscientes de tus arcángeles alabastrinos,
retozando la eternidad de tus costillas, rascándote el ombligo lleno de constelaciones;
¿sueñas Señor con la catástrofe que tus hijos habitan a diario, esperando ese prometido retorno al paraíso aquel que ostentas como jardín, y que sin inquilinos dormita en el mismo tiempo sin sorpresas de tu aparatosa solemnidad?

Codicia
De los poderosos, que hoy se descuelgan cuales profetas, promoviendo igualdad entre los iguales, enarbolando en su tótem personal un humanismo que desboca en la mentira;
¿no eres Tú el más pleno de bondades, el que más tiene en la tierra y en el cielo? ¿No eres Tú acaso, dueño de mi alma, y del alma de todos estos que no ven más destino que una privilegiada posición a la diestra de un Amo que no les reconoce, sino hasta que ya no le pertenecen?

Envidia
¿Y qué será de nosotros Señor, cuándo, mirándote a los ojos en trágico gesto, vea por fin en Ti, justo al fondo de tus grotescas pupilas, la máscara infeliz que me protege de saber, por ahora, que la envidia es solamente en mí?

Ronald Harris

martes, 20 de junio de 2017

Plagio inconcluso

“(34) Así que, no os afanéis por el día de mañana,
porque el día de mañana traerá su afán.
Basta a cada día su propio mal.”
(Mateo 6:34)


ya he plagiado lo suficiente mis ansias de trascender
los días pasan convertidos en señales de lo pasado que no logro percibir
y que llegan desde esa distancia íntima que prevalece en los objetos al mirarse

su frecuencia oscila entre la estupidez y la maravilla
y una cínica armonía que nos impide percibir la sordidez

los días pasan dibujados en horóscopos indescifrables
los días pasan abusados de la materia insatisfecha que habita en nuestro ego

los días se deforman como un gigante mórbido
y se despedazan sobre mi cabeza invitándome a la ira



Ronald Harris