martes 24 de noviembre de 2009

Liberando la desdicha



(a Pam)


en la infértil y muda pradera del cielo
atardeciendo se aleja una jauría
de nubes hambrientas en inversa gravedad
mientras engullen a su paso a este sol inútil
que insiste en no tocarme con los grados
de su tragedia nuclear y tan distante

en otro plano
los astros menores y primeros
desfloran los agujeros de una noche
aun menos amarga

pero ya no estás para mirarla sin mirarme

ya no estás y se cierra
la extensa función de tus pestañas
mientras el espectáculo espacial
se torna ajeno nuevamente
y tras las pupilas una vez amadas
tus (sin saber) crueles candados
atesoran con duro celo mi felicidad
liberando la desdicha

lunes 23 de noviembre de 2009

Tragedia escondida




(a mí)

a este ser de trazo y contraste
al extraño ser de sombra que soy
a este ser de profunda altura y hondo cielo que me aterra
le debo cada palabra y cada silencio
cada gemido

al gato violeta de la noche
al insomnio
al veloz murmullo de las máquinas que atraviesan la cuidad
( allá en la distancia que abarca el otro sueño de lo desconocido
ese sueño que palpita en el núcleo del cemento)
tengo que nombrarles todas mi sequias
mis ocios tremebundos
y mi apasionado celo

al tiritar del farol en la memoria
a la sagrada bombilla de los muertos
al quehacer insoportable de los moscas en el patio
al lomo del perro que brilla a media tarde
(como la arena de cualquier playa de enero y caracoles)
a los rincones atrapados por la dispersa voluntad del polvo
a tu silencio
he de cantarle ahora que todo termina y todo comienza
que todo quiere ser algo nuevo
luego de tocar con la esperanza
mi tragedia escondida

Sílabas azules



no dejes que el ojo desnudo del asombro
te conduzca al miedo
ni que la piedad de unas manos que no te aman
venga a rescatarte

no permitas que te penetren
una a una
las sombras del mediodía
porque tratar de iluminar un pozo con estrellas
es regalarse irremediablemente a la ingenuidad

y aunque te has roto tantas veces
hasta aprender a recrearte
ciego como cualquier gusano
no te hundas sin luchar en la musculatura del humus
porque jamás le perteneciste a la tierra
y de su cuerpo tibio
nunca volverán a florecer
tus sílabas azules

lunes 16 de noviembre de 2009

Grito maquillado



un ave incontenible cruza el ocaso
previniéndome de la belleza vigente en los escenarios

mientras tantas mujeres de corazón caníbal
tocan aun los astros que roncan mi destino abrazados a la nada

y el amor roto en las entrañas como un vaso
astilla el imperio estridente de la nostalgia que me guía

a qué se deben entonces los que soy y los que seré
y aquellos que fui y que no volverán a ser

es que acaso el arte es simplemente un grito maquillado
una sonata patética por los vidas que no pude

y no queda más que repetirme en la tristeza hasta secarme

jueves 12 de noviembre de 2009

Ícaro inocente


(a Pam)


Ríen los niños en mi corazón cuando me hablas
como un árbol sacudido de cosas alegres y sonoras

y se hacen tan ajenas las desgracias en el noticiario
y se abrigan de tus besos los mendigos en mi alma
cuando olvidas un momento la distancia que prefieres
y se rinde a mis dominios el castillo de tu miedo

y aunque no me calme el control de tu mirada
con la que escudriñas temerosa este tiempo de gemidos
sumo igualmente a la gravedad de mis caricias
ese grado de soledad que no logra conmoverte

y soy entonces el reflejo de una angustia imprecisa
esa que no quise darte mientras me amabas por el mundo
y que hoy me elevaba a la tragedia más absurda
como un Ícaro inocente sacrificado por el fuego

martes 3 de noviembre de 2009

Las tardes que no somos


(a Pam)



me acaricias la conciencia con tus pétalos filosos
cuando me extraes estas verdades
bruscas e imprecisas

al buscarlas tras mis ojos
la niebla masca insolentemente mi memoria
mientras los caminos hacia ti se bifurcan en una dulce nada

pero dudas de tus dudas y te veo

y abrazado a todas estas versiones de mí
propagadas y embrutecidas en tu ausencia
te busco en la no-oscuridad y en la no-luz
y en la brisa sin aura de las tardes que no somos

miércoles 28 de octubre de 2009

Lo que una hoja en el mar


(a Pam)


“qué importa que seamos felices quién podría culparnos amor
si navegamos en la misma barca solos y aferrados
mientras todo se hunde”

R.Harris



recuerda que pesamos en el universo
lo que una hoja en el mar

que somos una tragedia mínima a los ojos de la nada

aprovechemos entonces vida mía ángel mío
que nadie nos mira que nada nos condena

ven y huye conmigo
en este sueño hermoso y extraño
a esta historia de amor interminable
que se extiende hasta abarcar las distancias del silencio