(quién)
Sobre la cama su llanto que no te convence,
esas mismas lágrimas que no te perdonaron.
Sobre la cama, esa hora que no debías,
un puño sobre la desgracia y las luces
que alrededor se apagan en la indiferencia.
Nadie vino, nadie llamó.
Nadie somos.
Sobre el velador la medicina,
el gramo encubierto bajo la esperanza.
Pero no hay remedio suficiente.
¿Quién te detendrá?
¿Alguien te amará tanto para ello?
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